Me puse muy triste al tener que despedirme de los alumnos. La asamblea fue dedicada a mi despedida. Todos los profesores de infantil del centro me hicieron una fiesta sorpresa, muy emocionada tuve que decir unas palabras y finalmente no pude reprimir mis lagrimas. Ahora se que mi verdadera vocación es ser maestra.
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